Por: Daniel Cisneros
El fin de la Segunda Guerra Mundial
estuvo enmarcado por una de las mayores catástrofes nucleares de la historia;
el 6 y 9 de agosto de 1945, por órdenes del presidente de Estados Unidos Harry
Truman, fueron arrojadas sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki
las primeras bombas atómicas detonadas en un conflicto bélico.
Más de 200 000 personas perdieron la
vida en esos dos días, el gobierno japonés medito la situación unos días,
sabían que no podían arriesgarse a otro bombardeo y menos a un desembarco en
las costas de sus islas, por lo que los altos mandos militares decidieron optar por la rendición el 14 de agosto de
1945, oficializándola el 2 de septiembre a bordo del acorazado USS Missouri.
McArthur y Shigemitsu en el USS Missouri (rendición de Japón y fin de la guerra) |
Hay que recordar la participación del
ejército mexicano en el desarrollo de la guerra, donde fue enviado el escuadrón
201 a apoyos de logística, reconocimiento y bombardeo en las islas de
Filipinas.
En un principio del conflicto, el
gobierno mexicano, precedido por Lázaro Cárdenas, mantuvo la neutralidad, pero
abasteciendo de materia prima, petróleo y miles de obreros al gobierno
estadounidense.
Por lo anterior, las potencias de eje
(Alemania, Italia y Japón) consideraban a México una amenaza; esto llevo a los
submarinos alemanes al Golfo de México, donde torpedearon a los buques
petroleros Potero del Llano el 13 de
mayo de 1942 y Faja de Oro el 20 de
mayo del mismo año. El gobierno mexicano, ahora con el general Manuel Ávila Camacho
como presidente, después de evaluar la situación económica y militar
del país, determinó contribuir con el esfuerzo bélico aliado enviando un
contingente cuya actuación fuese significativa, sin representar un alto costo
humano y económico. Así se declaró la guerra a Alemania,
Italia y Japón, nombrando a Paul Meléndes Trufis como capitán del escuadrón que
iría a combatir en el extranjero, siendo esta la primera y única vez que el
ejército mexicano ha participado en un conflicto internacional.
Una de las nuevas reformas que se
llevaron a cabo durante la guerra fue que en las ciudades mexicanas (entre
ellas en Ensenada, Baja California) se llevaron a cabo simulacros de
bombardeos, además de que se instruyó en Servicio Militar obligatorio para las
jóvenes varones de 18 años, esto con el fin de contar con reservas militares en
caso de ser solicitadas.
La unidad compuesta por 299 elementos
procedentes de diversos batallones de la república, recibieron adiestramiento
en el campo aéreo de Greenville, Texas y en Pocatello, Idaho. Durante el
adiestramiento murieron 2 pilotos en accidentes y fueron excluidos 6 por
reprobar exámenes médicos. El escuadrón que se viajará a Filipinas quedo
compuesto por 30 pilotos, 300 soldados como personal y 25 aviones de combate P-47
Thunderbolt.
P-47 Thunderbolt |
Tras intensos días de combate, el
escuadrón 201, también llamado Fuerza Aérea Expedicionaria Mexicana trabajó en
conjunto con el Grupo 58 de Combate de la 5ta Fuerza Aérea del Ejercito de los
Estados Unidos. Tuvo gran actividad en la isla filipina de Luzón, participando
en la Batalla de las Filipinas y en el rio Grande de Cagayán, para finalizar su
participación en la batalla de la Isla Formosa (actual Taiwán).
Antes de regresar a México, en el 25 de septiembre,
los miembros de la FAEM develaron un monumento a sus siete compañeros caídos;
el monumento fue diseñado por el piloto Miguel Moreno Arreola y fue construido con la ayuda de 10 elementos del escuadrón.
El águila que remata el monumento fue realizada por el escultor filipino Tolentino. El 12 de octubre, el Escuadrón
entregó sus aviones al “Grupo de Servicios Aéreos 45” e iniciaron los
preparativos para el regreso a México. Los integrantes de la FAEM abordaron el
buque Sea Marlin el 23 de octubre, arribando
el 13 de noviembre a San Pedro, California.
El General Antonio Cárdenas, el Teniente Amadeo Castro
Almanza, el Subteniente Guillermo García Ramos y el Subteniente José Luís Pratt
Ramos, viajaron por vía aérea para entrevistarse en Tokio con el General estadounidense McArthur con el fin
de agradecer su cooperación con la FAEM.
Los integrantes de la Fuerza Aérea Expedicionaria
Mexicana fueron ascendidos al grado inmediato superior y les fue otorgada la
medalla “Servicio en el Lejano Oriente”,
la “Legión de Honor de México”, la “Medalla de la Liberación de la República
Filipina” con gafete de Recomendación Presidencial, así como las condecoraciones
estadounidenses “Eficiencia del Ejército”,
“Eficiencia de la Fuerza Aérea”, “Campaña de Americana”, “Campaña Asia-Pacífico” y “Victoria de la Segunda Guerra Mundial”.
Los pilotos recibieron además la “Medalla
del Aire” y el coronel Cárdenas y el capitán Gaxiola la “Legión al Mérito”.
Escuadrón 201 |
En México se han levantado monumentos y se han
nombrado calles y escuelas públicas en honor al Escuadrón 201. Para los
interesados, se encuentra el Mausoleo conmemorativo al Escuadrón 201, cerca del
Monumento a los Niños Héroes en el Bosque de Chapultepec en la Ciudad de
México.
Mausoleo conmemorativo al Escuadrón 201, en la Ciudad de México. |
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