sábado, 18 de abril de 2015

FÁCIL ES CRITICAR SIENDO SOLO UN ESPECTADOR

Por: Pincoya/Colaboradora

¿Oíste que feo habla?
¡Guacala, yo no sé por qué comen eso!
¡Mira que feo se viste!
¡Mira, trae rastas, de seguro no se baña!

Quizá alguna vez hayas dicho alguna de las expresiones antes mencionadas, creo que es imposible que alguien no haya dicho algo similar en su vida.  Pienso que lo mejor que saben hacer las personas es criticar al “otro”, y no quiero decir si eso está bien, o está mal; sólo que debería de ser de la manera correcta.
Actualmente en nuestro país existe una diversidad de culturas, vaya, es casual que al salir de tu casa te encuentres con alguien que venga de otro estado, o quizá de otro país.
Por ejemplo, puede que te encuentres con una persona que tenga un acento distinto al tuyo, y que por esto tú te burles de ella, o tal vez te encuentres a alguien que vista distinto a ti, y también por esto la juzgues. Vaya, o ver a alguien que coma cosas distintas que tú, un perro por ejemplo, y te mueras del asco.
También ver a alguien con dreadlocks (rastas) en la calle es muy común, al parecer esto ya es más moda que cultura, pues de acuerdo a lo que sé, los dreadlocks pertenecen a la cultura rastafari, lo cual representa parte de su cultura, así como el hecho de fumar marihuana y demás cosas. Pero bueno, en dado caso de que uno se encuentre con un verdadero rastafari, es típico de las personas que lo critiquen de sucio o marihuano. Pues la gente juzga o critica al “otro” desde una postura etnocéntrica, es decir, juzga la cultura del otro de acuerdo a su propia cultura, lo cual para mí es incorrecto. Pienso que la manera correcta de comprender al “otro” es mediante el “relativismo”, es decir, juzgar a la otra cultura de acuerdo a sus pautas culturas y no de las nuestras; claro, no es fácil, pero deberíamos ponerla más en práctica.
Como universitarios debemos dejar de
lado los prejuicios, todos tenemos libertad
para vestir y actuar como queramos, sin
dañar a terceros
Mediante el relativismo cultural uno acepta la existencia de una pluralidad de culturas, acepta esas diferencias que hay, las respeta, y sólo de esta manera uno puede vivir con el “otro” en armonía. Así que antes de juzgar al “otro” trata de ponerte en sus zapatos. 

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